martes

Deseos

Quiero dejar de estudiar tantas políticas públicas. Quiero dejar de dormir poco para cumplir con las responsabilidades. Quiero viajar. Quiero llenarme los pulmones de ese aire norteño. Quiero esa paz. Quiero esa tranquilidad, quiero ese paisaje, quiero esa gente, y quiero ese momento de tregua en mi vida. Quiero cargar mi mochila de muy pocas cosas, y salir. Quiero soñar. Quiero dejar de pensar en cosas sin sentido. Quiero vivir. Quiero sentir. Quiero proyectar. Quiero disfrutar, quiero hacerle caso al que me dijo "si no disfrutas ahora, cuando lo vas a hacer?". Quiero creerme algo de todo lo que digo. Quiero animarme. Quiero dejarme llevar. Quiero perder miedo. Quiero arriesgarme por amor. Quiero conocer gente. Quiero conocer lugares. Quiero experimentar cosas nuevas. Quiero volver a hacer cosas viejas que me apasionan. Quiero leer. Quiero aprender. Quiero saltar. Quiero cantar. Quiero caminar descalza bajo la lluvia, escuchar este tema siete veces seguidas, quiero bailarlo, sentirlo, que la lluvia me moje la cara, y quiero reirme hasta que me duela la panza y los músculos de la cara empiezen a tirarme.
que los deseos salgan,
de estado de sitio
del cuerpo y el alma.
y los que callan griten,
con voces que asustan,
con brotes de rabia.
que los que temen bailen,
con risas de niño,
con vodka y tambor..

domingo

Respiro

solo intento respirar,
y me alejo de lo que
me hace volver atrás..



Como un hecho irreal, inverosímil, casi anormal… siento que respiro. El aire entra y sale de mi cuerpo, sin ningún obstáculo. Inhalo. Exhalo. Sí, efectivamente, no hay dudas. Estoy segura, después de tanto tiempo, estoy respirando.
Respiro, sin que tengas que proveerme el oxígeno. Respiro, y no desecho dolor en cada dióxido de carbono. Respiro, como nunca pensé que iba a volver a respirar. Respiro, y ya no me falta el aire. Respiro, sin que estés para contemplar mis signos vitales. Respiro, y puedo sentir el aire que entra en mis pulmones, recorre mis venas, llega a mi corazón, lo ayuda a latir, y ya no es por vos.
Realizo un proceso fisiológico natural en plantas y animales, que para mí ya era inusual. Soy la única responsable de este acto vital, siempre lo fui, pero me había olvidado por completo de su funcionamiento. Vuelvo a acostumbrarme a convivir con el ritmo de mis pulmones. Me acostumbro a esta sensación que vuelvo a experimentar.
Percibo la calma que invade mi alma con cada inhalación. Y con cada exhalación caigo en la cuenta de que ya no te lloro en determinada hora del día. Que ya no miro el teléfono esperando que llames. Que ya no tiemblo cada vez que lo escucho sonar, que ya no pienso en la posibilidad de que seas vos, que ya no evito atender por miedo a desilusionarme. Que ya no te busco en cada estación. Que ya no siento que me seco de tanto dolor. Que ya no me duelen todos los viernes, todos los lunes y algún que otro jueves. Que ya no tengo miedo a morir de amor.
Creo que no me equivoco, estoy viva. Pareciera que volví a nacer. No sé cuantas veces morí, no sé cuantas veces resucité. No sé si fue cierto o tan sólo fue una pesadilla. No sé cuantas cicatrices adornan mi alma, ya perdí la cuenta.
Pero esto es real, respiro.


(y me costó terminarlo... gracias a vos por la ayuda, el apoyo y la complicidad.)

Y TODAS LAS RUINAS ENTRAN A BRILLAR,
ES TU SUEÑO QUIEN LLEVA LOS HILOS.
Y LLORAR DE NUEVO YA NO TE HACE MAL,
Y UN DOLOR TE MANTIENE AHORA EN VILO.