jueves

Tan lejos


No puedo evitarlo, me derrito con sólo pensar en el tono de tu voz. Y te pienso, te recuerdo, te imagino. Y te escucho. Es que los recuerdos no me ayudan. No paran de atacarme cada vez que creo no escucharte. El eco de tu voz sigue resonando en mis oídos. Te escucho, como si fuera ayer. Y mi alma sonríe ingenuamente. Te escucho, estás cada vez más cerca. Puedo sentirte acercándote. Ya casi llegas, solo te restan unos pasos. Miro la puerta ansiando tu llegada.
Es en ese instante cuando mi cabeza me empieza a gritar, me baja de un hondazo a la realidad. Mi mejilla derecha se comienza a humedecer con las lágrimas que se dignan a aparecer otra vez. Como si fuera poco, como si no me bastará con extrañar tu sombra. Pero no, a mi corazón no le alcanza con saber que ya no estás. No, definitivamente, tiene que comprobar reiteradas veces que te perdí. Y mi alma ya no sonríe, ahora ella también llora. Vos ya no estás acá.
MI cabeza me recuerda que soy capaz de superar este dolor, salir adelante y continuar mi vida. Los días pasan y me convenzo erróneamente de que estoy mejor. Voy logrando cumplir todo lo que siempre soñé. Intento no escuchar a mi corazón. Hasta que el eco de tu voz vuelve a endulzarme los oídos, y mi alma se empeña en buscarte en cada aroma.
¿Pero a quién quiero engañar? Si mi alegría sólo tiene sentido, si puedo compartirla con vos. No me acostumbro a tu ausencia. No tengo esperanza alguna de estar bien, si estás tan lejos. No puedo dejar de necesitarte. No puedo dejarte ir. Pero tampoco puedo juzgarte, no puedo culparte, ni puedo dejar que mi corazón te condene. Tal vez algún día, pueda escucharte pronunciar palabras libres de dolor. Tal vez algún día, esto sólo sea un recuerdo más, de los que ya tenemos acumulados.
Y tal vez algún otro día, tu corazón logre no condenarme..

adentro llueve, y parece que nunca va a parar..

Basta para mí


como las frases que ya no te escribo, pa' que vuelvas otra vez..
Ya no me pregunto ¿por qué vos?, ¿por qué yo?, ¿por qué nosotros?, ¿por qué cada uno por su lado?. Ya no te veo en todas las caras. Ya no te escucho en todas las voces. Ya no te imagino, ya no te espero, ya no te sueño. Ya no busco excusas para no odiarte. Ya no me auto convenzo de que yo estaba equivocada, de que te quise más de lo que te merecías, de que fue mi error el haber creído en vos. Ya no te lloro. Ya no te extraño. Ya no me muero por vos. Ya no me muestro fuerte, en vez de morirme por dentro. Ya no me derrito con tu mirada. Ya no te quiero al lado mío todas las noches, todas las tardes, todas las mañanas. Ya no me basta con qué solo me mires a los ojos. Ya no me basta con que me sonrías. Ya no me basta con un roce insospechado, no programado, casi sin querer. Ya no me basta con tu brazo rodeando mi cintura. Ya no te llaman a gritos mis labios. Ya no lo niego. Ya no lo acepto. Ya no te sueño todas las noches. Ya no te imagino en cada rincón. Ya no te abrazo cuando tengo miedo. Ya no busco tus brazos antes de caer. Ya no creo que vas a cambiar. Ya no dejo que te vayas y me dejes sola. Ya no espero que reacciones. Ya no me lleno de fuerza para dejarte escapar, sin frenarte. Ya no llora mi alma cada vez que te vas. Ya no amanezco pensando en sí hoy vas a volver. Ya no te extraño en cada amanecer. Ya no busca mi cuerpo tu calor. Ya no sos una amenaza para mi corazón. Ya no caigo en tus redes. Ya no me alejas de la realidad. Ya no me olvido de mi enojo con sólo verte sonreír. Ya no sonríe mi alma cada vez que volves. Ya no pienso y re pienso mi forma de actuar. Ya no me castigo. Ya no me maldigo, ni me puteo. Ya no dependo de vos a cada paso que doy. Ya no acepto tus reglas. Ya no dejo que no respetes las mías. Ya no te cuento las oportunidades que te doy. Ya no espero que me mires para hacerme olvidar del mundo. Ya no soy vulnerable a tus palabras, a tu perfume, a tu mirada. Ya no construyo un muro insostenible. Ya no espero que lo derrumbes. Ya no te regalo mi dignidad. Ya no te busco. Ya soy inmune a vos. Ya no quiero jugar más con vos.


textos viejos si los hay..
a reírse un rato de lo viejo,
a caminar hacia lo nuevo =)

viernes

Fuerte


Te abrazaría lo más fuerte posible. Fuerte, bien fuerte. Tan fuerte, que se me cansarían los brazos. Que alcanzaría para calmar el dolor que mi alma quiere gritar, y todavía no encontró los oídos ansiosos que quieran escucharla tan dulcemente como vos. Que no me darían ganas de soltarte nunca más. Que te darían ganas de no dejarme sola, de no abandonarme, de acompañarme como antes. Me alejaría de vos solo un segundo para ver tu sonrisa contagiosa, y te volvería a abrazar, fuerte. Bien fuerte, para convencerme de nunca volver a perderte. Me haces muchísima falta, y nadie se da cuenta. Nadie lo nota. Nadie lo sabe. Nadie sabe cuánto te necesito hoy.

jueves

Huir

Una única puerta de entrada. Un laberinto escondido detrás de esa puerta. La decisión de atravesarla, sin mirar a atrás. Sabiendo las posibles derrotas y los posibles fracasos como consecuencia. La decisión de empezar a caminar, jugar, experimentar. Experimentar ese laberinto. Jugar en ese laberinto. Caminar en ese laberinto. Por momentos, un camino lleno de satisfacción, que confirman tus expectativas. Por momentos, un camino lleno de piedras, obstáculos, posibles de superar, pero muy díficiles. Y aparece. Y se hace presente. Y se ilumina, se hace visible, inconfundible, casi perfecta. Una puerta de salida. Una de las tantas falsas puertas de salida. Una de las infinitas forma de escapar, antes de tiempo. La tentación de acercarte. La tentación de alcanzarla. La tentación de abandonar el juego. Y huir. Correr. Lo más rápido posible. Y huir. Dejándote sin posibilidad de pensar en la meta final, sin posibilidad de ver el trayecto ya transitado. Haciéndote creer que es la mejor opción. Huir, y nada más. Engañándote. Mintiéndote. Nublando tu visión. Casi exigiéndote a ser cobarde. A huir, y no asumir la responsabilidad, el compromiso que te exigen tus decisiones. Tus decisiones, y de nadie más. Por malas o buenas, felices, tristes o dolorosas, tus decisiones. ¿Vale la pena huir a esta altura del camino?

miércoles

Gente que no

En el mundo hay dos tipos de personas.
Hay personas que patean hacia vos, sin pensar en las consecuencias, sin reparar en el daño que generan..
Hay personas que a cada palabra que pronuncian sienten tu dolor, a cada gesto reaccionan con una caricia oportuna, y para cada lágrima tienen un abrazo reservado.
Yo elijo ser parte de la segunda ronda.
Hay gente que, definitivamente, no.



Cuida de mis sueños,
Cuida de mi vida.
Cuida a quién te quiere,
Cuida a quién te cuida.
No maltrates nunca mi fragilidad,
Yo seré el abrazo que te alivia.

jueves

El viento que todo empuja

Cuando pensas que volas más rápido de lo que siempre te creíste capaz. Cuando el sol te encadila la vista con sus rayos, y no hay mejor sensación que esta. Cuando crees que la única ruta correcta es la que te marca la luz al final del camino. Cuando ya no hay miedos que te invadan, ni preguntas que te visiten, y tu cabeza está repleta de respuestas y certezas que siguen la senda de la esperanza. Cuando sentís que las heridas de tus alas ya no tienen posibilidad de volver a abrirse. Cuando ya no hay nada que perder, cuando el azar es el responsable de todo lo que pueda pasar de ahora en más, cuando el viento que empuja tu alma parece estar a tu favor, cuando todo está jugado, cuando son más sumas que restas en tus días, cuando ya no importa si el dolor vuelve si las heridas no están suturadas por completo, cuando sabes que todo está bien.
Ahí. Sí, ahí.. justo ahí. En ese momento es cuando sucede.
El viento ya no sopla a tu favor. El sol se esconde entre las nubes y no alcanza a abrigarte con su calor. Tus alas se debilitan, pierden fuerzas, se cansan, se agotan y dudan en seguir. Los miedos te ahogan. Las dudas te persiguen. Las preguntas vuelven y las respuestas no se dejan encontrar. Perdes todo lo apostado, mientras ves como el rival de en frente se va con los brazos cargados de riquezas. Tus fichas ya no valen para otra vuelta en este juego. Perdiste tu turno. La luz al final del camino ya no es tan clara, se esfuma por momentos, se apaga, vuelve, se pierde entre la niebla. Nuevas luces se presentan, te confunden, te tientan a alcanzarlas. Pero, ¿cuál es la correcta? ¿Cuál es el camino? ¿Qué certezas tengo de que esta vez no voy a resbalar a mitad del trayecto?
Sinceramente no lo sé.
Pero ellos están ahí. Al lado mío, acompañándome incondicionalmente. Desde el momento que levanto vuelo a toda velocidad, hasta que caigo sin previo aviso. Abren el paracaídas para evitar el golpe. Intentan amortiguar mi caída, y en el caso de no lograrlo, me levantan de a poco, con ternura, palabras de aliento, y sonrisas contagiosas.. Secan mis lágrimas, me contienen en su abrazo, lavan una a una mis heridas, las suturan y las cuidan minuisiosamente hasta que finalmente cicatrizan gracias a sus caricias. Una vez más, me empujan a seguir, me dan las fuerzas necesarias para volver a levantar vuelo, me guían indicandome los caminos posibles. Calman mis miedos, responden mis preguntas, consuelan mi angustia, ahuyentan mis dudas, me convencen de que no todo está perdido, me prestan sus fichas para seguir apostando...
Y por sobre todas las cosas, me escuchan repetir el mismo discurso las veces que sean necesarias, hasta que yo me canse de relatarlo, y decida dar vuelta la página. Y volver a empezar un nuevo renglón.. con nuevas palabras, nuevas aventuras, nuevos horizontes, nuevas luces cegadoras, nuevas puertas abiertas, y otras también cerradas, nuevos caminos, nuevos tropiezos, nuevos errores y aprendizajes, nuevas posibles heridas con sus respectivas cicatrices.
Las alas las mismas. La fuerza la misma. La sonrisa la misma.
Ellos, siempre, los mismos. Especiales, incondicionales, mágicos, superpoderosos. Cada uno a su manera, cada uno con su propio don, cada uno aportando su granito de arena a mi felicidad.
Pero siempre, siempre los mismos.



Este blog, por el momento, llegó a su fin.
Algún día quizás vuelva..

domingo

Miedo

Tengo miedo, insisto, mucho miedo. Y el miedo me juega una mala pasada. Tengo tanto miedo que no sé como manejarlo. El miedo me paraliza, no me deja avanzar, ni retroceder. No me deja continuar. El miedo me saca todas las fuerzas, saca a la luz mi lado más débil, y me muestra lo poderoso que es. Y no se cansa. Y va a volver a atormentarme las veces que sea necesario para demostrarme que yo no puedo contra él. No se cansa, estoy segura. Y me ahoga en recuerdos que no quiero recordar, y me absorbe toda la calma que junté mientras no me visitaba. Y no va a parar. Sé que no va a parar. No se va cansar de venir a divertirse con mi mal estar. No se va a dar por vencido. Pero yo tampoco. Aunque pierda lágrimas, aunque pierda fuerzas, aunque pierda mi equilibrio y no pueda controlarme, yo tampoco me doy por vencida.


martes

Pensé

Pensé que era capaz. Pensé que podía alejarme. Pensé que ya me encontraba fuera de tu alcance, que no era vulnerable a tu perfume, a tu sonrisa, a tus palabras. Pensé que el solo hecho de mirarte no iba a derrumbar mi decisión de que ya no seas parte de mí. Pensé que ese muro que habíamos decidido construir hace un tiempo entre los dos, era imposible de derrocarse. Pensé que iba a ser fuerte, pensé que iba a lograr superar tu ausencia que hace rato venías anunciando en forma de cuotas. Pensé que el extrañar el calor de tu alma las primeras noches, el extrañar tus brazos sosteniéndome y protegiéndome de cualquier resbalo posible, el extrañar tus manos buscando las mías, era uno de mis tantos caprichos que no se terminan por satisfacer. Ingenuamente pensé también, que con el correr del tiempo, me acostumbraría a no escuchar tu voz. Pensé que no necesitaba más que tiempo. Pensé que te olvidaría. Pensé que me olvidarías. Pensé que lograríamos vernos como dos desconocidos que se saludan por compromiso. Pensé que íbamos a lograrlo. Pensé que verte feliz, iba a ser la excusa perfecta, para confirmar que habíamos hecho las cosas bien. Y ya ves, amor, al fin de cuentas, no soy capaz, no soy fuerte, no soy esa persona que pensó que podría olvidarte, borrarte, dejarte ir como si nada, sabiendo inconscientemente que ninguno de los dos estaba de acuerdo en la construcción de este muro que hoy tanto nos separa y nos duele. Te juro, y te lo hago saber las veces que sea necesario, pensé de forma errónea, que éramos capaces.



(uno de los tantos que encontré...
¿
estoy a tiempo todavía?)

sábado

Tregua

¿es mucho pedir? unos.. dos días, con eso juro que me alcanzaría. solo dos días. y olvidarme de todo, y olvidarme de todos. olvidarme de lo que me queda por decidir, lo que me queda por hacer, lo que me queda por pensar, lo que me queda por esperar.. solo dos días, y me alcanza. dos días y juro que vuelvo igual de renovada. pero, esta vez exigiría que las ondas positivas, vengan con unos meses más de duración.. (las que trajimos en las mochilas, se agotaron de toque)

jueves

Humedad

Después de un laaaargo día laboral como los que vienen siendo hace unas semanas, después de escuchar todo el día la misma pelotudez, y después de que todo esto y muchas cosas más seguro, desemboquen en un gran dolor de cabeza interminable, paro un segundo y digo: ¿por qué la humedad tiene culpa de todo? ¿Quieren ejemplos? Voy a enumerar un par de situaciones del día de hoy, que terminaron siendo parte de una conversación en el almuerzo, y nombro estas por que son las situaciones que más frescas tengo en mi cabeza.
SITUACION 1: - “Ay, ¿qué te pasó en el pelo?! ¿Intentaste hacerte un brushing y te salió mal, o directamente no te peinaste? ” “Eemm.. es la humedad”.
SITUACION 2: - “Che, me mata la cabeza” “Si, seguro es la humedad
SITUACION 3: -“¡Qué mala onda que estás!, ¿te despertaste de mal humor?” “No, sí, tenes razón, discúlpame, es la humedad viste?”
SITUACION 4: -“No te parece que el subte está tardando mucho en venir?” “Quédate tranqui… es la humedad que genera demora”
SITUACION 5: -“Todo mal, el chico que cada vez que pasaba me desnudaba con la mirada, no me llamó nunca desde que me animé y le di un papelito con mi número” “Noooo, pero no te pongas mal, si? ¿Sabes que pasa? Es esta humedad que hace que no te llame, pero seguro, SEGURISIMO, que se muere de ganas, te lo aseguro!”
SITUACION 6: -“Ese tipo de allá, me está siguiendo hace tres cuadras” “Pobre, compréndelo, está intentando escapar de la humedad, y piensa que sabes cual es el camino..” ¿¿?¿
O sea, hola, yo diría que empecemos por hacernos cargo de nuestros actos, y la humedad nos va a empezar a ahogar y molestar un toque menos. Para mí, que de tanto nombrarla en vano, la mina más aparece para hacernos la vida imposible. Tendría que haber un mandamiento climático, “no usar el nombre de la humedad en vano” y así se va a aburrir de tanto aparecer, y no tendríamos que escuchar estas excusas baratas nunca más…
Si no te peinas, hacete cargo. Si te mata la cabeza, tomate una aspirina, o golpéatela contra la pared. Si la otra persona te contesta mal, contéstale con tu más falsa amabilidad posible así le molesta. Si el subte no viene, espéralo, ya va a venir.. Y si ese chico, después de mirarte todos los días cada vez que pasaba por al lado tuyo, después de que fueras re cararota a darle tu celular, y después de que siga pasando por al lado tuyo buscando tu mirada, no te llama, seguramente, no tiene crédito.. (Y noooo, no vayas a ahogarlo con preguntas al estilo: ¿por qué no me llamas? ¿Por qué me miras? ¿Por qué ahora que tenes mi número no me mandas mensajes? Decime, dale, ¿por qué me seguís mirando en vez de hacer algo? Contéstame, ¿POR QUEEE? Te aseguro que es preferible pensar que no tiene crédito, a enterarte que es gay y te mira para averiguar donde te compraste ese pantalón de payaso que te queda tan bieeeen, PERO A EL LE QUEDARÍA MÁS LINDO. No, definitivamente, no hagas eso.)
Lo que una tiene que escuchar a veces, eh.

martes

Última noche en Salta - parte 2

La última noche en salta, después de recorrer la belleza en la que se transforma esa ciudad pasadas las ocho, con todas las luces de los edificios históricos alrededor de la plaza principal, nos decidimos a sentarnos en un banquito de la plaza, en frente de la catedral. Yo opté por sentarme en el suelo, apoyando mi espalda en el banquito, mientras mi amiga, y la chica que nos acompañaba, se sentaron una a cada lado. Un rato después de sacar infinidades de fotos a cada lugar iluminado, un rato después de intentar sacarle una foto fallida a majo en medio de la calle (y que pase un auto y le saqué una foto re tierna, en la que ella sonreía para mi cámara, y terminó captándola mucho mejor el conductor de dicho auto), ese rato después, nos quedamos las tres en silencio. Pasó una señora, muy mayor, por al lado nuestro, con muchas bolsas en la mano, no me acuerdo si tenía bastón, o si, solo el hecho de que era mayor y caminaba con pasos muy lentos y pausados, me hace imaginármela con un bastón inexistente. La señora se dispuso a cruzar la calle que separaba, a nuestro banquito en la plaza, de la catedral. Como sus pasos eran muy lentos, muy pausados, y hasta demostraba ser padecidos de manera muy triste por la señora, nos quedamos las tres mirando todo su recorrido. A lo lejos venía un auto, paseando, un poco distraído capaz, o muy atento, no lo sabemos. Lo único que sabemos, que si hubo algo que interrumpió nuestro silencio, para nada incómodo, fue nuestra preocupación de si el señor/turista/habitante que iba paseando, distraído o no, había visto a la señora mayor con bastón (existiese o no), que estaba cruzando muy lentamente, cargada de bolsas. Después de eso, volvió el silencio. Vimos como la señora entraba por una puerta, al lado de la catedral, a su casa, su refugio, o a algún lugar que no sabemos ni vamos a saber nunca que era. Las chicas siguieron hablando como si nada, pero a mi me generaron ganas de interrumpirlas, y decirles lo que me quedé pensando. Me quedé pensando, en el momento en que lleguemos a esa edad, en el momento que nos cuesten los pasos, en el momento en el que tengamos un andar tan cansado y resignado, que trasmitamos a los ojos de otras personas, la existencia de un bastón invisible, en el momento en el que no tengamos a nadie de las personas queridas a nuestro alrededor, en el momento en el que estemos solas en la vida, sin nadie que nos ayude a cruzar la calle, o se preocupe por si miramos a ambos lados, en el momento en el que todo nos cueste mucho más, y arrastremos con nuestro cuerpo el cansancio acumulado después de tantos años vividos. Me quedé pensando además, y di por sentado, que esa señora estaba sola. Estaba sola esa noche, estaba sola cruzando la calle, estaba sola en la vida. Me da miedo, y me dio mucho miedo pensar en esto. Me da miedo pensar que en algún momento voy a llegar a ser como esa señora mayor. Me da miedo pensar, que gente que yo quiero también va a llegar a esa instancia. Me da miedo que pase el tiempo, y no darme cuenta de gente que me necesita, como en ese momento la señora, quien sabe si, necesitaba de alguien querido al lado de ella. Me da miedo, en serio. No quiero ni imaginármelo. Me aterroriza el solo pensar de poder perder a alguien, de que las cosas sean distintas, de que yo no pueda hacer nada contra el reloj de la vida. Todos crecemos, y llegamos a ese momento. Pero yo no quiero eso, ni para mí, ni para la gente que me importa. Me dan ganas de agarrarlos a todos, ahora, y encerrarnos en una burbuja anti-edad, que no nos permita ni envejecer, ni sufrir daños, ya sea de inseguridad, físicos o sentimentales, lo que sea. Me gusta tener las cosas bajo control, y me gusta que la gente que quiero no sufra riesgos, por más mínimos que sean. Me angustia que pase algo, y no poder controlarlo, o no poder ayudar a alguien, aunque este mas allá de mi alcance. Es una postura muy egoísta, necia, y poco coherente, ya que el tiempo corre igual. Pero sinceramente, me da miedo, pensar que mientras yo trabajo, alguien que quiero puede estar sufriendo o puede sentirse sola, o puede estar mal por X motivo, y yo no me estoy enterando, estoy ajena a eso. Vuelvo a repetir, me dan ganas de abrazarlos a todos y no dejarlos ir de mi lado, ni de mi alcance. Creo que las chicas después de escucharme decir un resumen de todo esto, me habrán mirado con cara de “esta piba está loca, la tarta de vegetales le pegó feo” pero como no les veía las caras, ni me preocupo. Dos minutos después, se nos acercó una perrita muy linda, que a la legua se notaba que estaba re embarazada. Y si a mi amiga, hay algo que la caracteriza, es la sensibilidad que tiene por esas criaturitas lindas. Empezó a acariciarla, al ritmo de acompañar cada caricia con un “pobrecita, estás sola”. Lo mismo que veía yo en una señora mayor, ella lo veía en una perrita embarazada. A lo que después de un rato largo de escuchar los repetidos “pobrecita”, le aclaré a mi amiga, que no sabíamos si era pobrecita, no sabíamos si estaba sola, no sabíamos si estaba triste, es posible que la perrita embarazada fuera feliz, y nosotras no lo sabíamos, solo nos quedábamos con la imagen que nos transmitía. A lo que mi amiga respondió, quizás la señora mayor que cruzaba la calle, también es feliz.

lunes

Silencio

Un silencio cómplice, un silencio en común, un silencio nuestro, un silencio de acá estoy. Un silencio. Tan sólo, un silencio. Un silencio incómodo, un silencio de ataque, un silencio de indeferencia, un silencio de no existis. Un silencio.



Echó café en la taza.
Echó leche en la taza de café.
Echó azúcar en el café con leche.
Con la cucharilla lo revolvió.
Bebió el café con leche.
Dejó la taza sin hablarme.
Encendió un cigarrillo.
Hizo anillos de humo.
Volcó la ceniza en el cenicero sin hablarme.
Sin mirarme se puso de pie.
Se puso el sombrero.
Se puso el impermeable porque llovía.
Se marchó bajo la lluvia.
Sin decir palabra.
Sin mirarme.
Y me cubrí la cara con las manos.
Y lloré.

Desayuno - Jacques Prévert

jueves

Desatención amable

Dos personas pasan una al lado de la otra en la calle. Ambas intercambian una breve mirada, captando rápidamente el rostro y la forma de vestir de la otra. A medida que se acercan y en el momento que se cruzan, tuercen la mirada evitando los ojos del otro.
El hecho de que los caminantes intercambien una mirada rápida y luego tuerzan la mirada cuando están muy próximos, no es en absoluto lo mismo que ignorar a la otra persona.
Cada individuo indica al otro que se da cuenta de su presencia, pero evita cualquier gesto que pudiera considerarse demasiado atrevido.
Mediante esta desatención recíproca, las personas se indican entre sí que no hay razones para sospechar de las intenciones de los demás, mostrarse hostil con ellos o evitarles de algún u otro modo.
En ciertas ocasiones una persona puede mirar fijamente a otra, dejando que su rostro exprese abiertamente una emoción concreta. Esto sólo ocurre normalmente entre los amantes, los miembros de una familia o los amigos íntimos, o también cuando una persona se enoja con otra. Los extraños o los que se encuentran casualmente, ya sea en la calle, en el trabajo o en una fiesta, prácticamente nunca mantienen la mirada de otro de esta manera. (...)

miércoles

Última noche en Salta.



Para los que no saben la realidad de la historia, en el hostel que nos quedamos, teníamos incluida la cena. (un detalle importantísimo, teniendo en cuenta que al otro día volvíamos a Bs. As, y nos quedaban monedas en los bolsillos). Cuando llegamos, había una pizarra muy grande en la cual decía: MIERCOLES 22 HS, ASADO, BACKPACKER HOME (el hostel principal de esa cadena). Quisimos preguntar para prepararnos mentalmente para degustar un sabroso asado, si realmente la cena que habíamos pagado se refería a la del asado. El divino y simpático chico que atendía la recepción nos respondió. "ah no, el asado se paga aparte, su cena es una tarta de vegetales" BUEEEEENIIISIIMO. Como ya mencioné antes, no teníamos más plata para pagar un asado que seguramente llegaría frío a nuestros estómagos (en realidad, era una de las excusas que utilizamos para mentalizarnos, ahora, con la riquiiisima tarta de vegetales que ibamos a terminar comiendo). Antes de irnos para el otro hotel, nos paró un inglés, que hablaba una mezcla de portugués con español, y nos dijo, "van para el asado?" y nosotras re resignadas, le respondimos que no, que nosotras ibamos a comer tarta de vegetales. A lo que el chico se dio vuelta, y miro con cara de "xq ellas comen tarta de vegetales y yo un asqueroso asado" al chico de la recepción. El chico de la recepción le respondió: "es en el mismo lugar la cena", como para no tener que dar explicaciones de los menues y utilizarnos como guía del señor inglés. Vale aclarar que nosotras tmb estábamos perdidas y tuvimos que preguntar como ocho veces donde quedaba el bendito hotel donde repartían tartas de vegetales ¿? En el camino ibamos imaginándonos la situación, todos sentados en una mesa redonda compartiendo asado y mucha bebida alcohólica, y nosotras atrás en una mesita chiquita como para nenes, comiendo nuestra asquerosa tarta de vegetales, y siendo señaladas por todos los comedores de asado, como las ratas del hotel. Llegamos al lugar de la cena, y yo le dije al chico de la barra: hola! somos las de la tarta, por donde nos sentamos? hay una mesita en el baño para nosotras? El chico me respondió muy despectivamente: la tarta te la debo, siéntense por allá atrás. OK, SIMPATIQUSIIMO. No solo nos refregas en la cara que no voy a comer asado, sino que me decís que la tarta no va a ser mi cena. OH MY GOD que será de mi cena? Finalmente, nuestra cena termino siendo un triste salpicón de ave lleno de cebollas, que lo que menos tenía adentro era pollo deshuesado, pero por mi parte me comí todos los tomates, y me tomé todo mi jugo de naranja. (tmb recibimos críticas del estilo: "es miércoles a la noche y tomas jugo de naranja") Cuando terminamos, decidimos dejar el lugar donde comían en nuestra cara asado y se emborrachaban de lo lindo para dsp tirarse a la pileta desnudos (no, lo que pasa es que nadie tenía malla a mano). Antes de irnos, las chicas jugaron un tristísimo partido de ping pong, y salimos a recorrer la hermosa e iluminada noche de salta. Pero esa... esa es otra historia :)


lunes

¿Cómo pasó?

¿Cómo fue que pasaste de ser mi ídolo, mi ejemplo a seguir, el superhéroe de mi vida, a esto? ¿Cuándo fue que me di cuenta que ni súper-poderes, ni súper-sentimientos tenías dentro? ¿Cuándo fue que toda esa supuesta felicidad que me deseabas para mi vida, era toda una mentira? ¿Cuándo fue que deje de creer que querías lo mejor para mí? ¿Cuándo fue que me di cuenta lo que realmente sos, lo que realmente fuiste, lo que realmente querés y lo que realmente quisiste siempre? ¿Cuándo fue que la vida me hizo abrir los ojos y verte tal cual sos? ¿Qué hago con toda la admiración que tenía hacia vos? ¿Qué hago con todo esto? ¿Cómo hago para mirarte a los ojos de nuevo? ¿Cómo hago para abrazarte y no acordarme de tus palabras? ¿Cómo hago para olvidarme el daño que causaste al escucharte pronunciar tal barbaridad? ¿Será que antes no veía las cosas con la claridad con la que las veo ahora? ¿Será que me engañaste? ¿Será que te creí? ¿Será que cambiaste, o siempre fuiste igual? ¿Será que yo cambié y las cosas que antes no me dolían, ahora me duelen? ¿Será que te creía la persona que mejor me conocía, y terminaste siendo un extraño en mi vida, de la noche a la mañana? ¿Será que te veo y no sé de que hablarte? ¿Será que estoy siendo cruel con vos? Pero… pará. Vos lo fuiste conmigo, y lo seguís siendo a pesar de las consecuencias, a pesar de las lágrimas y de las veces que tuviste que decir “perdón”. Seguís siendo el mismo de siempre. Seguís teniendo los mismos intereses. Seguís siendo la misma persona, nunca cambiaste. Yo cambié, yo crecí, yo te veo de una manera distinta. Si me preguntan como sos, realmente, no sé que contestar.. No creo tampoco que vos puedas contestar algo más profundo con respecto a mí. Muero de ganas de volver el tiempo atrás... y seguir pensando ingenuamente que sos el mejor de todos, que sos intocable, que no tengo nada que reprocharte, pensando que quiero ser como vos, que sos mi único ídolo. Y no, ¿sabes qué? Ya no me duele. Ya aprendí. Ya sé quien sos, y sé que no vas a cambiar por más de que llore, patalee, grite o rompa cosas. Pero yo sí, ¿sabés? Yo cambié, yo voy a cambiar y voy a seguir cambiando. Sentite orgulloso, me diste una lección, si, una aunque sea. Igual gracias. En serio, gracias. Seguís siendo mi ejemplo, pero de lo que nunca quiero llegar a ser.


a veces las cosas no sólo son como vos las ves..

jueves

Cambios

Cuando pienso que ya no hay nada más que me pueda llegar a pasar, que tengo todo bajo control, que esos pensamientos no volverán a visitarme, por varios días... ellas surgen. Nuevas situaciones. Nuevas reacciones. Nuevos paradigmas. Nuevas reflexiones. Nuevas soluciones. Nuevos cambios. Me enfrento a una nueva situación, se para ante mi un nuevo paradigma. Jamás antes visto. Jamás antes vivido. Pienso y re-pienso mis actos del pasado, intento encontrar la solución que alguna vez me pudo haber sacado de situaciones similares, algún que otro aprendizaje que me haya dejado alguna marca, pero no. Es una nueva situación que tengo que afrontar, después de la angustia, la bronca y la impotencia que me recorren el cuerpo, para que ratos más tarde llegue la solución. Y con ella el cambio. Diferentes personas, diferentes situaciones. Diferentes reacciones. Diferentes paradigmas. Diferentes soluciones. Por ende, diferentes cambios.

Realidad

La realidad es la realidad. A veces no es nada parecido a lo que pensamos que es. Tenemos distintas versiones, en cada uno repercute de forma distinta, cada uno tiene su versión de la propia realidad. Pero siempre, la realidad es la realidad. Y aunque nos pese, aunque no querramos creerlo, aunque tomemos la decisión de quedarnos firme frente a nuestra postura de lo que tenemos nosotros por realidad, la realidad sigue siendo la realidad. Más allá de las veces que volemos fuera de ella. Más allá de las veces que otras personas, situaciones, momentos.. nos puedan alejar tanto de ella, siempre la realidad es una. Y ¿qué hacer cuando esta nos gana la batalla, y nos pone de un golpe los pies sobre la tierra? ¿Cómo volver a mirar hacia el frente, despúes de tal humillación? Es díficil. Es triste. Es doloroso. Si, duele. Porque duele. Duele darte cuenta que la realidad, es eso.. realidad. Y que aunque querramos negarlo, no verlo, no afrontarlo, la realidad es esta, y no se puede cambiar, por más fuerza que ejerzamos en contra de ella. La realidad es una, no la puedo cambiar, y me duele. Me duele como desde el primer día, ni un poco más, ni un poco menos. El dolor sigue siendo el mismo. El dolor sigue intacto. Aprendí hace muchos años a convivir con este dolor. Aprendí a ocultarlo. Aprendí a no verlo, aprendí a disimularlo, a pensar que ya no existía. Hasta aprendí a encontrarle el lado positivo a todo este dolor. Hay algo de lo que si estoy segura.. después de unos días, voy a volver a caer en la misma ingeniudad, y ella va a venir con todo su poder de desafiante, a intentar voltearme sin cuidado, y va a lograr derrotarme una vez más, como lo está haciendo hace unos varios días, como lo hizo hoy, como lo hizo siempre.. Maldita realidad.

domingo

Te extraño.

Te extraño. Todos te extrañamos. Pero yo te extraño más. Porque yo lo siento así. Porque aunque suene muy egoísta, caprichosa, posesiva, te quiero conmigo. Porque todavía no caigo en la cuenta. Todavía no creo, ni quiero creer, que te fuiste hace casi un año. Porque a partir de ese momento, las cosas cambiaron mucho, todos cambiamos mucho, yo cambié mucho, y no estás vos. Te extraño. Te extraño, y de lo único que tengo ganas, es de llorar y gritar al viento ¿por qué a vos?. Te extraño y te necesito. Porque quiero volver a recorrer esa casa, traspasar los pasillos internos corriendo, cruzar esa puerta que da hacia el patio, y encontrarte ahí, sentando en la sombra, con la radio prendida, leyendo el diario, o mirando el cielo... Porque quiero escucharte opinar sobre el tiempo o las noticias de último momento. Porque quiero escucharte hablar de tus anécdotas con tanta pasión. Porque quiero verte emocionar, cada vez que me repetís con la misma euforia, esa hermosa historia de tu vida. Porque te necesito acá conmigo, para que sonrías con mis logros, y me abraces cada vez que lloro por mis fracasos. Para que me ayudes a seguir adelante, y nunca bajar los brazos. Te extraño, cada día más, y a la vez, creo que no es posible extrañarte más. Porque todo me hace acordar a vos. Porque no hay cosa, por más simple o vulgar que sea, que no me haga recordar alguna de tus frases. Porque la última vez que te vi, supe que era nuestra despedida, y no quise aceptarlo. Porque todavía me cuesta afrontar el que no estés acá. Porque te sigo viendo en todos mis sueños. Porque hay miles de cosas que me encantaría contarte, y se que estarías orgulloso de mí. Porque te necesito, y te extraño, y no sé si tu recuerdo está limpio en los demás, pero en mi corazón seguis siendo la persona más increíble y maravillosa que conocí. Te extraño, y a veces tengo miedo de haber derrochado el tiempo, de no haberte aprovechado lo suficiente cuando te tenía cerca. Te extraño, y tengo la mínima ilusión, de que, estés donde estés, seguis mis pasos, sin perderte nada, sin sacarme la vista de encima, sin dejarme sola. Porque se acerca tu cumpleaños, y no sé si voy a poder sobrevivir a ese mar de llanto que se aproxima con ansias. Te extraño Tito. Y te juro, que todavía, no entiendo como pasó todo.

Guerras

Algunas guerras nunca acaban. Otras terminan con una difícil tregua. Algunas guerras resultan, una victoria completa y total. Algunas guerras terminan con un tratado de paz. Y algunas guerras terminan en esperanza.
Pero estas guerras no son nada, comparadas con la guerra más desafiante de todas... La que aún queda por luchar. La que aún queda por ganar, o perder. Pero siempre luchar. Para no quedar derrotado. Para mantenerse en pie. Para seguir transitando este juego lleno de espinas y aromas.


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viernes

unas veces crees que todo da igual, que es mejor bajarse que continuar... otras veces ves que esto no es verdad, que la niebla niega la claridad. y hoy quiero mirar hacia el sol, y gritarle que el dolor es una equivocación. y quiero pensar que es así, que hay remedio contra cualquier mal; debemos seguir. vuelvo a recordar, tal como hice ayer, que a veces el dolor le cede sitio al placer. entonces todo es más fácil de entender, la niebla empieza a desaparecer..
Y TODAS LAS RUINAS ENTRAN A BRILLAR,
ES TU SUEÑO QUIEN LLEVA LOS HILOS.
Y LLORAR DE NUEVO YA NO TE HACE MAL,
Y UN DOLOR TE MANTIENE AHORA EN VILO.